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Dos políticas y dos estrategias enfrentadas en la clase obrera internacional ante los acontecimientos en Honduras: Por un lado la de la izquierda reformista de subordinación política del proletariado al "frente democrático" de la burguesía bolivariana, enemiga de aplastar el golpe pro imperialista; y por el otro la del trotskismo principista que le plantea a la resistencia hondureña y al proletariado internacional, que las conquistas democráticas de las masas solo pueden defenderse con los métodos de la revolución proletaria aplastando al golpe.
Se ha concretado comandado por Obama y los yanquis el pacto contrarrevolucionario tardío de Zelaya y la burguesía bolivariana con Micheletti, las FFAA y el parlamento de los golpistas contra la heroica resistencia de las masas hondureñas
LA
RESISTENCIA Y SUS ORGANIZACIONES DEBEN ROMPER TODA SUBORDINACIÓN A ZELAYA
Y A LA BURGUESÍA BOLIVARIANA PARA CENTRALIZAR SUS FUERZAS Y DERROTAR
A LOS GOLPISTAS
¡Hay que aplastar el golpe! ¡Abajo el pacto de Obama, Zelaya y los
golpistas! ¡Abajo las fraudulentas elecciones de los golpistas!
¡CONGRESO OBRERO, CAMPESINOS POBRES Y ESTUDIANTES COMBATIVOS PARA IMPONER
LA HUELGA GENERAL REVOLUCIONARIA! ¡COMITÉS DE OBREROS Y CAMPESINOS
POBRES ARMADOS Y SOLDADOS RASOS PARA APLASTAR A LA CASTA DE OFICIALES DE LAS
FF.AA GOLPISTAS Y DESTRUIR LA BASE MILITAR YANQUI EN HONDURAS!
Bendecidos por
Obama, Zelaya y los bolivarianos firmaron el 30 de octubre en Honduras un verda-dero
pacto de rendición con los golpistas para evitar que la heroica resistencia
de las masas hon-dureñas, que combatió durante más de 120
días, poniendo la sangre y sus mártires, derroque con la movilización
revolucionaria a la dictadura de Micheletti, las transnacionales, la base militar
yan-qui, la casta de oficiales asesina de las FFAA, el parlamento golpista y
la Iglesia. Es que el derro-camiento de la dictadura a manos de las masas significa
abrir el camino de la revolución en Hon-duras y su amenaza en todo el
Caribe contra el imperialismo, y esta perspectiva enfrenta también a
la burguesía bolivariana que -como toda burguesía nativa- le teme
mas al proletariado revoluciona-rio que a los tanques del imperialismo aunque
estos apunten contra ella, y por ello pacta con los golpistas.
Estamos ante un pacto tardío de los bolivarianos con los golpistas. Lo
que esconde este pacto en realidad es que el imperialismo disfrazado de Obama,
utilizó y exprimió a los boliva-rianos para que contengan y controlen
a las masas -como lo hizo Zelaya cuando estaba en el gobierno reprimiendo las
huelgas y asesinando a dirigentes obreros y luego conteniendo y controlando
la resistencia contra el golpe-, y ahora los yanquis viene a por todo con su
políti-ca de ataque contra las masas para que paguen la crisis de los
capitalistas. Los acontecimien-tos de Honduras dejan al descubierto que, ante
la crisis mundial y la ofensiva del imperialismo, ca-da vez queda menor margen
para la política de contención y colaboración de clases
de los boliva-rianos y el reformismo, y cada vez más las tendencias son
al enfrentamiento directo entre las cla-ses, a la revolución y la contrarrevolución.
Por ello tan solo días después de que la prensa mundial encabezara
sus portadas con la afir-mación del "retorno de Zelaya al poder",
Micheletti aludiendo que el pacto firmado no "explicitaba fecha" del
tratamiento de la cuestión en el Parlamento de los golpistas, lo dejó
al bolivariano Zela-ya chillando nuevamente en la embajada de Brasil. Obama
y los imperialistas salieron a afirmar que jugaron su rol de "acercar las
partes" y que era "un problema de los hondureños", y que
ellos reconocerán plenamente el resultado de las elecciones presidenciales
a celebrarse el 28 de no-viembre, tal cual consta en el pacto firmado. Así,
el pacto contrarrevolucionario tardío, por el que los bolivarianos ni
siquiera asumen por una semana el poder, le permite a Obama, las transnacio-nales
y a Micheletti, resguardar intactas todas las instituciones golpistas, a la
casta de oficiales asesina de las FFAA, la base militar yanqui y el conjunto
de la propiedad privada de los capitalis-tas, e imponen el camino a la farsa
electoral de los golpistas. Queda de esta forma Zelaya como figura de recambio
si el imperialismo evalúa que es necesario para controlar a la resistencia
hondu-reña desorganizada por los bolivarianos y el Foro Social Mundial.
Patrones "democráticos" y patrones "golpistas" demostrando
ser de la misma carne burguesa, sellan acuerdos sobre los padecimientos de la
clase obrera, con la sangre aún caliente de los ase-sinados en las calles
y con la impunidad absoluta de los golpistas. Aplaude la OEA, aplaude el TIAR,
aplauden los bolivarianos y sus gobiernos, aplauden Hillary Clinton y Obama
y también la iz-quierda reformista sostenedora de la burguesía
bolivariana. Zelaya, sostenido por los bolivarianos y el castrismo restauracionista,
ha firmando un acuerdo bendecido por Obama quien envió a su hombre Tom
Shannon para concretarlo. En este plan serán las masas las que pagarán
con más hambre y miseria este pacto que demuestra todo el cinismo de
la burguesía bolivariana y sus agentes del Foro Social Mundial, desechos
del stalinismo y socialdemócratas y renegados del trotskismo que pusieron
a la clase obrera de Honduras, Centroamérica y de todo el continente
americano a los pies de la burguesía del "frente democrático"
de Zelaya y la burguesía bolivariana que hoy se abraza en un pacto de
clase con el "frente golpista".
El pacto contrarrevolucionario tardío firmado en Honduras nada le ofrece
a las masas y todo le garantiza a la burguesía: nada de Asamblea Constituyente,
garantiza la amnistía e impunidad para todos los golpistas, y "que
siga la democracia" con nuevas elecciones avaladas por todas las ins-tituciones
golpistas asesinas, para que termine -seguramente- en el gobierno el reaccionario
Parti-do Nacional pro golpe de Pepe Lobo.
Estos son los resultados del sometimiento de la lucha democrática de
las masas a la burgue-sía: ni pan, ni tierra, ni independencia nacional
del imperialismo, ni democracia, ni siquiera demo-cracia burguesa; sólo
pactos contrarrevolucionarios de las empresas bananeras, bajo las órdenes
de los amos yanquis, sostenidos y apoyados por el Foro Social Mundial y toda
la izquierda refor-mista del continente americano que mantuvieron una sistemática
política de colaboración de cla-ses y sometimiento del proletariado
a la burguesía zelayista.
¡Basta! La resistencia y sus organizaciones deben romper toda subordinación
a Zelaya y a la burguesía bolivariana para centralizar sus fuerzas y
derrotar a los golpistas ¡Hay que aplas-tar el golpe! ¡Abajo las
fraudulentas elecciones de los golpistas! ¡Abajo el pacto de Obama, Ze-laya
y los golpistas! ¡Congreso obrero, campesinos pobres y estudiantes combativos
para im-poner la Huelga General revolucionaria! ¡Comités de obreros
y campesinos pobres armados y soldados rasos para aplastar a la casta de oficiales
de las FF.AA golpistas y destruir la base militar yanqui en Honduras! Solamente
aplastando el golpe pro imperialista con la moviliza-ción revolucionaria
independiente de masas, expropiando al imperialismo y a las burguesías
nativas e imponiendo un Gobierno obrero y campesino, es que las masas explotadas
podre-mos conquistar la tierra, el trabajo, la libertad y la liberación
de la nación del imperialismo.
Los obreros del mundo debemos sacar conclusiones revolucionarias de esta nueva
traición pa-ra preparar la victoria de los actuales y futuros combates
del proletariado internacional que se es-tán dando al calor de la crisis
mundial imperialista.
El imperialismo yanqui se viste de Obama: Organiza el golpe de estado en Honduras y también el pacto contrarrevolucionario entre Zelaya y los golpistas
Los carniceros
imperialistas yanquis, su capital financiero internacional que organizara las
ma-sacres y genocidios de Irak, Afganistán y, junto al estado sionista
de Israel, de la nación palestina, se ha vestido de Obama, de bonachón
y pacifista, pero lo ha hecho para encubrir a los peores asesinos y represores
antiobreros, y a su ejército asesino con el que controla los 5 continentes.
Cuanto más y más los carniceros imperialistas se vestían
de Obama, más y más necesitaron que su base militar en Honduras
organice el golpe militar para lograr estructurar un nuevo gendarme contrarrevolucionario
en la región centroamericana, conmovida por los levantamientos de Guadalu-pe
y las Antillas contra el colonialismo francés, de las masas hambrientas
del Haití ocupado por las tropas gurkas latinoamericanas de la ONU, y
sobre todo para fortalecer sus fuerzas contrarre-volucionarias para controlar
y garantizar, junto a su gendarme colombiano, el genocida gobierno de Uribe,
el proceso de pactos y contrarrevolución y el proceso de restauración
capitalista en Cu-ba.
Estos son los intereses que estuvieron detrás del golpe proimperialista
en Honduras. Cuanto más los capitalistas se visten de Obama para impedir
un embate de masas o para desviar el odio contra sus gobiernos y regímenes,
como fuera en EEUU con la lucha de la clase obrera contra la guerra y contra
el gobierno de Bush; mientras más grande es el engaño y las frases
dulzonas para contener el odio de los explotados, y hasta para coquetear con
ellos aunque cada ves menos co-mo esta quedando claro, más y más
deben preparar la casta de oficiales contrarrevolucionaria, que es el pilar
fundamental de los estados burgueses, sean imperialistas o semi coloniales,
para aplicarle derrotas decisivas al proletariado. El imperialismo norteamericano,
muestra ahora, con Obama, una cara de "buen vecino", distinta a la
de Bush, para volver sobre su patio trasero a recu-perar los negocios que había
perdido en disputa con el imperialismo francés, alemán, español
o japonés; pero a su vez más y más necesita de golpes contrarrevolucionarios
como el de Honduras y de nuevas bases militares en Colombia para poder tener
fuerzas de despliegue rápido ante cual-quier amenaza de revolución
en el continente americano.
Honduras es uno de los test ácidos que concentra esa ofensiva y esta
política del imperialismo norteamericano bajo el gobierno de Obama y
el régimen de los Republicratas: la de frente demo-crático del
imperialismo disfrazado de Obama por un lado, que es la mejor forma para desorgani-zar
a las masas, desmovilizarlas para imponer su política contrarrevolucionaria
directa de guerras como en Afganistán, masacres como en Gaza a través
de su gendarme el estado sionista de Is-rael, y golpes como en Honduras.
El golpe militar en Honduras fue el resultado en América Latina de la
ofensiva del imperialismo yanqui para recuperar al sub-continente como su "patio
trasero". Un primer acto de esa ofensiva lo marcó la Cumbre de las
Américas a principios de año en Trinidad Tobago, donde Obama,
apoya-do por todas las burguesías "bolivarianas" planteó
con claridad su política para consumar la res-tauración capitalista
en Cuba. El golpe en Honduras fue un nuevo acto de esta ofensiva, por el cual
el imperialismo yanqui se prepara a transformar a Honduras en una cabecera de
playa para la contrarrevolución directa en América Latina, que
mañana pueda servir para ir a Cuba o para ir a Guadalupe o a otro país
centroamericano en el que las masas se levanten. El pacto de Zelaya y los golpistas
organizado por el mismo Obama, que mantiene intacta a las Fuerzas Armadas gol-pistas
y la base militar yanqui, es continuidad de la aplicación de esta política
imperialista.
¡La clase obrera norteamericana tiene que romper con Obama y volver a
ponerse de pie en apo-yo a sus hermanos obreros y campesinos pobres de Honduras!
¡Que vuelvan a levantarse el movi-miento por la Marcha del Millón
de obreros contra la guerra, los portuarios de Oakland y demás or-ganizaciones
de combate de la clase obrera norteamericana, rompiendo toda subordinación
a Obama y al Partido Demócrata!
¡Abajo el golpe impulsado en Honduras por el régimen de los Republicratas
y la base militar yanqui del SouthCom! ¡Fuera las manos de Obama de Honduras!
¡Abajo el pacto entre Zelaya y Micheletti! ¡A ganar las calles de
Norteamérica en apoyo a los obreros y explotados de Honduras! ¡Huelgas,
boicot y movilizaciones para impedir todo embarque o envío de armas,
aprovisionamien-tos o efectivos para la base yanqui en Honduras!
En contra de esta perspectiva jugó todo su rol el FSM, los stalinistas
y los renegados del trots-kismo que garantizaron el sometimiento de la clase
obrera de EEUU, Centroamérica y del subcon-tinente latinoamericano, al
frente de los Obama, los Clinton, los Zelaya y las burguesías bolivaria-nas
para impedir el aplastamiento revolucionario del golpe en Honduras y hoy garantizaron
la im-posición del pacto contrarrevolucionario.
La farsa de la "revolución bolivariana", el Foro Social Mundial y su ala "izquierda" de renegados del trotskismo impiden el derrocamiento revolucionario de la dictadura en Honduras
El golpe militar
en Honduras organizado por el régimen oligárquico bananero de
la Chiquita Brand, Dole y las maquiladoras yanquis el del 28 de junio de 2009
terminó poniendo -en calzonci-llos y a la madrugada- al presidente "bolivariano"
Zelaya en la frontera con Costa Rica. Toda la iz-quierda mundial se colocó
bajo la disciplina política del "frente democrático"
de Zelaya, la OEA, la ONU, etc. para "derrotar a los golpistas y restituir
al presidente democrático en sus funciones". Mien-tras, desarmados
y llamados a "movilizarse pacíficamente", los obreros y campesinos
pusieron su cuerpo para ser reprimidos y asesinados por los golpistas. Desde
el inicio del golpe pro imperia-lista, los trotskistas afirmamos que no se puede
derrotar el golpe organizado por la oligarquía hon-dureña y el
comando de la base militar yanqui en Honduras, sometiendo al proletariado hondure-ño,
latinoamericano y mundial a la dirección política de Obama, de
los "bolivarianos" y demás re-presentantes de la burguesía.
Mucho menos a esas cuevas de bandidos que son la OEA, la ONU y la UNASUR, todos
ellos, enemigos de poner en movimiento las únicas fuerzas que podían
aplas-tar y derrotar el golpe: la revolución proletaria, la huelga general
revolucionaria, la lucha por la divi-sión del ejército y por poner
en pie la milicia obrera y campesina y los comités de soldados, la lu-cha
por expropiar las propiedades de todos los golpistas, que equivale a expropiar
el 90% de las propiedad de los explotadores hondureños.
Zelaya y los bolivarianos se cuidaron muy bien de impedir esta perspectiva,
porque saben per-fectamente que si esta se desarrollaba, pondría en cuestión
y en riesgo la propia camarilla burgue-sa de Zelaya y compañía.
Su único objetivo desde que quedó en pijamas, fue el de un nuevo
pacto contrarrevolucionario como el de Bolivia entre Morales y el fascismo de
la Media Luna, o el de Chávez y Uribe, pagado con la sangre de la resistencia
colombiana. Así las masas he-roicamente resisten la dictadura por más
de 120 días, con paros, movilizaciones, combates de ba-rricada, boicot
y todo lo que tuvieron a mano para enfrentar el golpe, por momentos pasando
por encima de sus direcciones zelayistas que pregonaron la "resistencia
pacifica" mientras la sangre obrera y campesina regaba las calles de Tegucigalpa.
Todo ese heroico combate de las masas fue entregado en el pacto de Zelaya y
los golpistas para salvar al conjunto de la burguesía y su estado. Fue
para ello que el 12 de septiembre Zelaya llegó a Honduras de la mano
de Lula y el im-perialismo francés y se encerró en la embajada
brasilera mientras las masas eran asesinadas en las calles.
La heroica resistencia hondureña y la enorme solidaridad internacional
que despertó en los ex-plotados de Latinoamérica, aterrorizó
a la burguesía bolivariana de Zelaya, Evo Morales, Chavez, Lula, etc.
Es que el aplastamiento revolucionario de la dictadura significaría un
enorme impul-so para que vuelvan a irrumpir las masas de las Antillas de Guadalupe
y Martinica, sería un enorme impulso para las masas de Haití en
su enfrentamiento contra las tropas de ocupación de la ONU y los bolivarianos;
sería un shock eléctrico para que vuelvan los obreros norteame-ricanos
a ganar las calles rompiendo con Obama, y para que la clase obrera boliviana
pongan en pie sus milicias obreras para aplastar al fascismo, y estas fuerzas
en movimiento significa-ría también enfrentar y derrotar a la
burocracia restauracionista de los hermanos Castro y vol-ver a poner a Cuba
como avanzada de la revolución socialista en Latinoamérica. Contra
esta perspectiva es que se impuso el pacto contrarrevolucionario de Zelaya y
los golpistas bendecido por Obama y sostenido por el Foro Social Mundial y su
ala "izquierda" de renegados del trotskis-mo.
Los renegados del trotskismo a los pies de la burguesía bolivariana y el "frente democrático"
Apenas concretado
el golpe pro imperialista, el Foro Social Mundial y su ala "izquierda"
de stali-nistas, populistas y renegados del trotskismo salieron primero a decir
que fue la "derecha yanqui" la que hizo el golpe no sólo contra
Zelaya sino contra el "demócrata" Obama. Una vil mentira para
engañar a la clase obrera de América y del mundo. Por el contrario,
la Casa Blanca presidida por Obama, tiene en Honduras dos jugadores para proteger
los intereses y la propiedad de Chiquita Brand, Dole y las maquiladoras yanquis:
por un lado, el gobierno golpista de Micheletti, las fuer-zas armadas, el parlamento
y la Corte Suprema, sostenidos por la base militar yanqui; y por el otro, un
verdadero frente democrático que va desde Obama, la ONU, OEA, la Unión
Europea, las burguesías "bolivarianas", la burocracia castrista
y el Foro Social Mundial, hasta el conjunto de los renegados del trotskismo
de Estados Unidos, América Latina y el mundo, que llamaron a presio-nar
a Obama para que éste sea "consecuente", que "retire su
embajador de Honduras" y aplique to-das las medidas necesarias para que
sea restituido el gobierno burgués, asesino y explotador de Zelaya. Esos
dos jugadores hoy estrechan abrazo de clase.
Los renegados del trotskismo jugaron un rol fundamental en el sostenimiento
de la política de frente democrático de Obama y los bolivarianos.
Así, aunque hoy la LIT-CI quiera "despegarse" del pacto de
Zelaya con los golpistas "denunciando la capitulación" para
no quedar expuesto ante las masas, fue la misma dirección de la LIT-CI
la que, subordinada al frente democrático bolivariano, se negó
durante 120 días de heroica resistencia de las masas contra el golpe,
a reunir de emergen-cia el Encuentro Latinoamericano y El Cribe de trabajadores
(ELAC) que ellos dirigen, para romper con la burguesía y llamar a una
jornada continental de lucha del proletariado para aplastar el golpe en Honduras.
Así la LIT-CI que sostiene desde el ELAC a la dirección colaboracionista
de la COB que sostiene a Evo Morales en Bolivia que pacta con el fascismo; a
la dirección de la UNT que sostiene a Chavez; de la central sindical
de Haití; que desde la dirección de Conlutas sostiene por izquierda
a Lula y que en Argentina son el ala izquierda de la burocracia de la CTA, se
negó siste-máticamente a poner en movimiento esas fuerzas para
romper con la burguesía y llamar desde los portuarios de Oakland EE.UU
hasta el sur del continente, a un combate unificado del proletariado con sus
propios métodos de lucha para rodear y fortalecer la resistencia hondureña
hasta el triun-fo y desatar el combate de la clase obrera latinoamericana como
un único combate contra el impe-rialismo. Eso si, mientras, la dirección
de la LIT-CI mantuvo desde Conlutas una frondosa corres-pondencia con la ONU
pidiendo por favor su retiro de Haití.
Otros como el PO de Argentina, se dedicaron a sostener la política de
"restitución de Zelaya ya" no con los métodos de la
revolución proletaria, sino con los de la democracia burguesa. Se dedicaron
a organizar festivales musicales viajando desde la Federación Universitaria
de Buenos Aires a Honduras a tocar la guitarra en medio de la masacre a la resistencia.
El MAS-SoB por su parte demostró toda su subordinación al frente
democrático, presentando "candidato obrero" del Frente Nacional
de la Resistencia, apenas anunciadas por primera ves posibles elecciones convo-cadas
por el parlamento golpista, inclusive mucho antes de ser firmado el pacto.
Por su parte, al mandelismo le tocó jugar el rol del viejo stalinismo.
Desde el último seminario del P-SOL, junto al MAS de Evo Morales, el
NPA de Francia, el PSUV de Venezuela etc., sostuvo una clara política
contra la resistencia de masas, afirmando que solamente la CIA organiza los
gru-pos armados que enfrentan al golpe militar.
Cada uno jugó su rol dentro del frente democrático de los bolivarianos,
hay quienes se negaron a reunir el ELAC para garantizar la subordinación
del proletariado a la burguesía bolivariana y Zela-ya, quienes se dedicaron
a organizar festivales en medio de la resistencia de masas contra el gol-pe,
y quienes atacaron directamente a la resistencia como el P-SOL y sus aliados.
Aunque hoy al-gunos quieran posar de "izquierda" ante el escandaloso
pacto, su crítica no deja de ser un lamento de quienes presionaron a
los bolivarianos para que no capitulen tan alevosamente.
Dos políticas y dos estrategias se enfrentaron y se enfrentan en Honduras
y Latinoamérica: La del ala "izquierda" del Foro Social Mundial
de renegados del trotskismo que someten al proletaria-do más combativo
al frente democrático de la burguesía enemiga de aplastar el golpe
y enfrentar al imperialismo; y la del trotskismo internacionalista y su programa
de la revolución permanente, que solo defiende la democracia con los
métodos de la revolución proletaria.
El golpe pro imperialista en Honduras fue la avanzada junto con la 7 bases militares
yanquis en Colombia de una brutal ofensiva contra los explotados del continente.
Hoy, el pacto tardío de los bolivarianos y los golpistas bendecidos por
Obama, no es más que la cobertura para profundizar el ataque. Si la clase
obrera latinoamericana no saca las necesarias conclusiones de esta nueva puñalada
por la espalda, no estará a la altura de responder al brutal ataque que
ya esta aquí. La fir-ma del pacto en Honduras anticipa la ofensiva imperialista
sobre Cuba con la restauración capita-lista gracias a la burocracia restauracionista
de los hermanos Castro. Anticipa que la Media Luna fascista en Bolivia esta
en mejores condiciones para pegar el zarpazo contra los explotados cuan-do lo
crea necesario para derrotar definitivamente la revolución boliviana
iniciada en 2003-05 una vez que Evo Morales jugo todo su rol de desorganización
y contención de las masas. Lo que vie-ne en Honduras no es "más
democracia", sino una nación atada con triples cadenas al imperialis-mo
con el CAFTA, el saqueo y la superxplotación y la ubicación como
base militar yanqui contra-rrevolucionaria.
Sin embargo los países del TLC se encuentran bajo una aguda crisis y
mantienen una situación de convulsiones en la lucha de clases, cuya avanzada
son los obreros y campesinos de Perú que pujan por irrumpir en maniobras
de revolución. No esta dicha la ultima palabra. Por ello, es tarea urgente
de los explotados en Honduras y en toda Latinoamérica y EE.UU romper
con Obama y la burguesía bolivariana. Lo que demuestra Honduras es que
cada vez hay menor margen para políticas frentepopulistas, de demagogia
y engaño, y cada vez más el imperialismo necesita impo-ner mano
de hierro para salir de su crisis. Por delante, el carácter de la época
de crisis, guerras y revoluciones, de cambios bruscos, no hará más
que agudizarse en el mundo y en nuestro conti-nente. Entramos en un periodo
de enfrentamiento directo entre revolución y contrarrevolución.
El proletariado internacional debe sacar lecciones y reagrupar sus fuerzas.
Se vuelve de vi-da o muerte para la clase obrera conquistar una dirección
revolucionaria internacional del pro-letariado para derrotar a las direcciones
traidoras de la clase obrera y conquistar las condicio-nes de la victoria. Las
fuerzas de la FLTI están concentradas en ello, como plantea el progra-ma
de la IV Internacional "La crisis de la humanidad se reduce a la crisis
de su dirección re-volucionaria".
ANÍBAL VERA