volver al índice del Democracia Obrera Nº 53

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Colombia

Reproducimos a continuación una declaración del “Grupo Socialista Revolucionario Leninista Trotskista” de Colombia. Esta declaración que aquí publicamos fue editada por los compañeros en el primer número de su periódico “Comuneros” (cuyo facsímil también reproducimos), explicando el por qué del nombre de su prensa, en homenaje a los obreros revolucionarios que protagonizaron la Comuna de París en 1871.

Desde la FLTI saludamos la puesta en pie del trotskismo colombiano, luego de las mil y un traiciones que el estalinismo y el castrismo impusieron contra la vanguardia del proletariado de ese país, que terminó con la entrega de la resistencia colombiana; traición coronada por el pacto entre Chávez y Uribe, junto a la burocracia castrista cubana en el 2008 para garantizar fabulosos negocios para las transnacionales imperialistas y sus socios nativos.
Este núcleo revolucionario internacionalista, que ha surgido en el corazón de la Colombia martirizada por el imperialismo yanqui con sus bases militares, se pone de pie en momentos en que la clase obrera profunda, con los trabajadores petroleros como su vanguardia, junto al movimiento estudiantil combativo entran en jornadas de lucha al calor de los combates revolucionarios de los aguerridos explotados de Chile y Bolivia contra las transnacionales y las burguesías cipayas de la región. Es decir, enfrentan a ese pacto de los “bolivarianos” con el fascista Uribe, que fuera auspiciado por la OEA y el imperialismo, al igual que al pacto entre Morales y la Media Luna fascista en Bolivia.
Así, desde las entrañas de la traición del estalinismo y el castrismo a las masas de Colombia y todo el continente, surge el “Grupo Socialista Revolucionario Leninista Trotskista” como expresión de los mejores combatientes de la clase obrera colombiana que ayer se resistieron a aplicar toda política de colaboración con la burguesía, razón por la cual muchos de ellos fueron detenidos durante años en las mazmorras del régimen pro-imperialista de Colombia, y algunos fueron entregados por la espalda por las direcciones del movimiento de masas.

Como decían los fundadores de la IV Internacional: “no hay tarea más importante que establecer la conexión y más tarde la unificación entre las diferentes partes del continente, creando un organismo tan bien construido que cualquier vibración revolucionaria de él acaecida en la Patagonia, repercuta inmediatamente como transmitida por un sistema nervioso perfecto, en las organizaciones proletarias revolucionarias de Estados Unidos. Mientras tal cosa no se realice la tarea de los bolcheviques leninistas en el continente Americano no se habrá llevado a cabo.” (Revista Clave Número 4, Enero de 1939).
Como parte de ese combate, el “Grupo Socialista Revolucionario Leninista Trotskista” ha puesto en pie un tramo enorme de este nervio sensible de la clase obrera latinoamericana y mundial.
Saludamos la lucha de los compañeros por refundar la IV Internacional de 1938, haciendo suyo el programa conquistado por la FLTI.

La Comuna de París de 1871 ha sido sin duda uno de los mayores acontecimientos revolucionarios de la Historia. Por primera vez el proletariado fue capaz de derrocar el poder de la burguesía, formar sus propios órganos de gobierno y reemplazar al estado burgués capitalista. Esto nunca lo perdonaron los asustados burgueses-capitalistas, que vieron en la Comuna la posibilidad de perder todos sus privilegios económicos y sociales y de continuar explotando a la clase obrera. También explica la terrible represión sufrida por los comuneros (“communards”), y que gran parte del mundo lo viera como una simple revuelta de “vagos” proletarios. La represión fue tan grande que incluso este acontecimiento tan importante fue olvidado por los libros de Historia, claro, de la burguesa, nombrándose casi como una anécdota de la Guerra Franco-Prusiana que derrocó a Luis Napoleón III, que trajo la III República a Francia y la unión de Alemania. Pero nosotros los proletarios no la olvidamos y por ello el nombre de nuestro periódico como un homenaje, pero a la vez hacemos una reflexión que son a la vez tareas a desarrollar por nosotros.
Como planteo Trotsky: “La Comuna de París fue como un relámpago, el anuncio de una revolución proletaria mundial”.
Y hoy, 2011, ante los extraordinarios acontecimientos de las revoluciones Árabes: Egipto, Túnez, Siria, La triunfante Libia,  los heroicos combates del pueblo Palestino.  Los procesos insurreccionales de Grecia, España, Italia, La juventud del Reino unido, Los indignados de España, las revoluciones que se abren en América como la Heroica lucha del Proletariado Boliviano, la lucha del martirizado Chile, los heroicos combates del proletariado Peruano, las Batallas libradas  por  los obreros petroleros de Las Heras de Argentina y aquí en Colombia el proletariado petrolero al igual que el proletariado agrícola del Magdalena medio se ponen en pie junto al movimiento estudiantil.
Estos gloriosos acontecimientos se nos ponen al frente en cuestión de semanas como nunca antes había sucedido,  pero a la vez se nos presenta un terrible dilema la urgente necesidad de una dirección mundial, ante la sobreabundancia de partidos oportunistas que empujan por hacer derrotar y entregar estas gloriosas revoluciones,  ya Trotsky lo anotaba:
“La Comuna nos mostró el heroísmo de las masas obreras, su capacidad para unirse como un bloque, su virtud para sacrificarse por el futuro... Pero al mismo tiempo puso de manifiesto la incapacidad de las masas para encontrar su camino, su indecisión para dirigir el movimiento, su fatal inclinación a detenerse tras los primeros éxitos permitiendo de este modo que el enemigo se recupere y retome sus posiciones”.
“Pero el poder cayó en manos de los charlatanes democráticos, los diputados de París. El proletariado parisino no tenía ni un partido ni jefes a los que hubiera estado estrechamente vinculado por anteriores luchas. Los patriotas pequeño burgueses, que se creían socialistas y buscaban el apoyo de los obreros, carecían por completo de confianza en ellos. No hacían más que socavar la confianza del proletariado en sí mismo, buscando continuamente abogados célebres, periodistas, diputados, cuyo único bagaje consistía en una docena de frases vagamente revolucionarias, para confiarles la dirección del movimiento”.
Y más adelante en esa magistral obra Las lecciones de la comuna, planteo: “El partido obrero -el verdadero- no es un instrumento de maniobras parlamentarias, es la experiencia acumulada y organizada del proletariado. Sólo con la ayuda del partido, que se apoya en toda su historia pasada, que prevé teóricamente la dirección que tomarán los acontecimientos, sus etapas, y define las líneas de actuación precisas, puede el proletariado liberarse de la necesidad de recomenzar constantemente su historia: sus dudas, su indecisión, sus errores”.
...Este primer éxito fue una nueva fuente de pasividad. El enemigo había huido a Versalles. ¿Acaso eso no era una victoria? En esos momentos se habría podido aplastar a la banda gubernamental sin apenas efusión de sangre. En París, se habría podido detener a todos los ministros, empezando por Thiers. Nadie habría movido un dedo para defenderlos. No se hizo. No había un partido organizado centralizadamente, capaz de una visión de conjunto sobre la situación y con órganos especiales para ejecutar las decisiones.
Podemos hojear página por página toda la historia de la Comuna y encontraremos una sola lección: es necesaria la enérgica dirección de un partido. El proletariado francés se ha sacrificado por la Revolución como ningún otro lo ha hecho. Pero también ha sido engañado más que otros. La burguesía lo ha deslumbrado muchas veces con todos los colores del republicanismo, del radicalismo, del socialismo, para cargarlo con las cadenas del capitalismo. Por medio de sus agentes, sus abogados y sus periodistas, la burguesía ha planteado una gran cantidad de fórmulas democráticas, parlamentarias, autonomistas, que no son más que los grilletes con que ata los pies del proletariado e impide su avance
Hoy al igual que el resto del proletariado mundial tenemos la necesidad urgente de construir nuestro partido como sección y parte de una dirección mundial y que ya puja por ponerse en pie,  en cabeza de la FLTI (Fracción Leninista Trotskista Internacional) la cuarta internacional.
Este periódico está destinado a ello, a ser organizador y propagandista por la construcción de nuestro partido, tarea a la cual llamamos a los obreros a hacer parte. No sin antes hacer claridad, de que, quienes nos hemos comprometido en esta grandiosa tarea, partiendo de hacer un balance crítico de las experiencias pasadas, de buscar el hilo conductor del porque de la  terrible derrota que vivimos como consecuencia de la feroz represión que nos toco durante tres décadas,  claro está, por la colaboración y complicidad de las corrientes que se dicen ser revolucionarias pero no son otra cosa que el ala izquierda de la burguesía y que se aglutinan en el Polo Democrático, al igual que las direcciones pequeñoburguesas del movimiento guerrillero  y que internacionalmente están ligadas al Foro Social Mundial, al Movimiento bolivariano y al castrismo.
De la primera insurrección democrática burguesa  que se dio en Colombia: la Revolución Comunera de 1781,  solo tomamos su nombre y su método, el alzamiento de las masas en armas contra la tiranía del imperio español, esto lo planteamos para ser claros  que para el presente,  al centro para nuestro país solo la revolución socialista basada en organismos  obreros de dirección y armados es nuestra tarea.
Y, a modo de conclusión planteo Trotsky de forma clara y hoy retomamos: ¿Cuánto tiempo nos concederá la historia para prepararnos? No lo sabemos. Durante cincuenta años la burguesía francesa ha mantenido el poder en sus manos, tras haber erigido la Tercera República sobre los cadáveres de los comuneros. A los luchadores del 71 no les faltó heroísmo. Lo que les faltaba era claridad en el método y una organización dirigente centralizada. Por ello fueron derrotados. Y ha transcurrido medio siglo antes de que el proletariado francés pueda plantearse vengar la muerte de los comuneros. Pero ahora intervendrá de manera más firme, más concentrada. Los herederos de Thiers tendrán que pagar la deuda histórica, íntegramente.
Nosotros planteamos lo mismo y agregamos hoy 140 años después los oportunistas estalinistas y demás seudoizquierdista de todo pelambre, tendrán que pagar esta deuda histórica y la cuenta de cobro la empezara pasar el proletariado mundial. 

 

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